Boca Juniors viajó a Chile para disputar el encuentro de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa Sudamericana frente a O’Higgins, con la misión de defender la ventaja obtenida en La Bombonera tras el triunfo por 1-0 conseguido en el partido de ida.
Sin embargo, el conjunto chileno logró imponerse por la mínima diferencia e igualó la serie, obligando a que la clasificación se definiera desde el punto del penal. A lo largo del encuentro, el equipo argentino intentó controlar el juego, pero se encontró con un rival sólido y decidido a aprovechar la localía para dar el golpe.
A pesar de la presión y la tensión del momento, el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena mostró personalidad en la tanda de penales y se quedó con la victoria por 4-3. De esta manera, el Xeneize selló su clasificación a los octavos de final y mantuvo intacta la ilusión de conquistar un nuevo título internacional.