A sus 64 años, Julio Fernández sigue disfrutando de una de sus grandes pasiones: el deporte. Pero esta etapa no solamente le permite continuar compitiendo y representar a Alta Gracia a nivel nacional junto a FU.DI.AG.MAG., sino que también se convirtió en un espacio de encuentro, amistad y crecimiento personal.
Para Julio, formar parte del equipo va mucho más allá de jugar un partido. Con el paso del tiempo, el grupo se transformó en una verdadera familia y en una parte muy importante de su vida.
Su llegada a FU.DI.AG.MAG. significó también un cambio en lo personal. Después de atravesar un período de mucho estrés, encontró en los entrenamientos, las competencias y, sobre todo, en el vínculo con sus compañeros, una manera de recuperar energías y comenzar a ver las cosas desde otra perspectiva.
“Más que un equipo, es una familia”, resume Julio al hablar de sus compañeros y de todo lo que significa compartir este camino.
Cada integrante del equipo tiene su propia historia y sus propias dificultades del día a día. Sin embargo, cuando llega el momento de entrenar o competir, todos encuentran un lugar donde compartir, acompañarse y disfrutar.
Los entrenamientos, los partidos, los viajes, las reuniones y las juntadas fueron haciendo crecer vínculos que hoy tienen un enorme valor para Julio.
“Poder compartir con todos ellos, familia y amigos, los entrenamientos, los días de partidos, los viajes y las juntadas, te hace ver que todavía hay muchas cosas por las que vivir”, expresa.
Además de la satisfacción de seguir compitiendo a los 64 años, Julio destaca el orgullo que siente por poder representar a su ciudad en competencias nacionales. Cada partido es una oportunidad para ponerse la camiseta de FU.DI.AG.MAG. y llevar el nombre de Alta Gracia a distintos lugares.
Pero detrás de cada competencia también hay un fuerte sentimiento de gratitud. Julio destaca especialmente a sus compañeros, al cuerpo técnico y a toda la familia de FU.DI.AG.MAG., por darle la posibilidad de ser parte de este proyecto y de vivir una etapa tan especial.
Su historia demuestra que el deporte puede ser mucho más que resultados. Es esfuerzo, competencia y compromiso, pero también amistad, contención, compañerismo y pertenencia.
A los 64 años, Julio Fernández demuestra que la pasión no tiene edad y que siempre puede aparecer una nueva oportunidad para ponerse la camiseta, representar a la ciudad y, sobre todo, disfrutar del camino junto a una verdadera familia.